Hoy me he levantado leyendo que la Junta de Andalucía deberá pagar (como mínimo) unos 12 millones de euros a Microsoft en concepto de compensación por haber usado su software de forma no autorizada durante 5 años ¹.
Viendo esto, uno no puede evitar pensar que, mucho más allá que la malicia y la codicia de algunos, lo que más está jodiendo a este país es la ignorancia y la mediocridad. Esta idea tiene ya su tiempo, y hasta tiene nombre: el Principio de Hanlon (que Aleix Saló ha puesto de moda con su obra Simiocracia).
Retomando el hilo, el procedimiento típico de la administración para adquirir software viene a ser lo siguiente: ¿Tiene Microsoft algún producto que solvente total o parcialmente nuestras necesidades? Sí, pues se lo compramos a ellos. Los incentivos son claros: es fácil encontrar gente que sepa manejar sus productos ofimáticos, los empleados (como la mayoría de gente) no quieren aprender nada nuevo, y la adquisición se hará muy probablemente a cambio de una comisión bajo mano.
El modelo anterior empieza a mostrar su ineficacia cuando las cosas se tuercen. Debido a que para trabajar con PCs solo se exige a los trabajadores que aprendan a manejar MS Office, es difícil encontrar a gente que trabaje cómodamente con otras suites ofimáticas, como no había demanda formativa sobre otras suites ofimáticas, hay poca gente que pueda ofrecer formación sobre ellas, y como los que dirigen el cotarro no son muy listos, sin tener un duro para pagar licencias y sin haber propuesto un plan de transición a tiempo, se ven abocados a usar el software de siempre sin pagar las correspondientes licencias.
En España criticar es religión oficial, no hay minuto en el que no haya un español llamando ladrón o incompetente a un político. El problema es que olvidamos demasiado fácilmente que los políticos son una muestra de la sociedad, con un cierto sesgo, pero sin dejar de reflejar ciertas cualidades de ésta.
El mismo error que cometió la Junta lo habría cometido un porcentaje altísimo de la población. Personalmente me asusto cada vez que entro en un bar y tengo el atrevimiento de escuchar lo que dicen los demás clientes sobre política o economía. Unos se enorgullecen de haber engañado al fisco, otros de que su hijo o sobrino les pasa todos los programas pal Güindous pirateados, otros solo insultan, y la mayoría cree tener soluciones para todo. Curiosamente nadie se atreve a decir nada parecido a "este asunto es muy complejo, habría que pensarlo antes de decidir qué hacer".
Aquí la política que se aplica es la de bar, nunca se va más allá de lo evidente o superficial a la hora de pensar qué acciones emprender. Los principios rectores de nuestros políticos son los mismos que rigen los discursos de bar: la ignorancia, el miedo, el ansia de inmediatez, y cómo no, el egoísmo exacerbado. Así nos va.
¿Y si hubieran pagado las licencias en su momento? El gasto habría sido el mismo...
Supongo que bastante gente puede llegar a pensar que si no les hubieran pillado se podría considerar como buena la decisión de usar software pirata, unos por ahorrar y otros porque le tienen tirria a Microsoft, aunque no sepan por qué. A esas personas les diría que muy probablemente se estén equivocando, explicando también mis motivos para creerlo.
Imaginemos que la Junta hubiera decidido gastar 6 millones (la mitad de lo que pagará a Microsoft) para implantar software libre en la administración. Con ese dinero se podría haber pagado a unos 50 trabajadores durante dos años unos sueldos superiores a 33.000€ brutos anuales. Esos supuestos trabajadores se podrían haber dedicado a: formación, implantación de software libre en la administración, soporte técnico, y desarrollo y mejora de software libre ya existente.
Las cifras de desempleo habrían sido (muy ligeramente) menores, la fuga de capital habría sido menor (Microsoft no gastará el dinero aquí), las mejoras en software libre las habría podido disfrutar toda la población (incluidas otras administraciones autonómicas o empresas privadas nacionales), hoy en día tendríamos a más gente formada para trabajar con suites ofimáticas libres y de bajo coste, ciertas empresas tecnológicas habrían adquirido un know-how valiosísimo durante el desarrollo y mejora de software libre que las facultaría para competir en mejores condiciones contra otras empresas extranjeras, habría menos fuga de cerebros (en el ámbito del software), se habrían reducido los riesgos asociados a formatos de archivo privativos², habríamos ganado algo de independencia tecnológica (no estaríamos atados a un único proveedor), etc.
Hay casos de éxito probados, como el de la policía francesa³, o el de la ciudad de Munich⁴. Ninguno de estos dos casos resultó sencillo al principio, y desde luego no se esperaron resultados inmediatos, hizo falta tiempo y paciencia para obtener frutos.
Creo que se ve la pauta, hay ciertas decisiones que nos acercan a círculos virtuosos y por suerte son mucho más sólidas que el cuento de la lechera. Que estas propuestas no se tengan en cuenta tiene mucho más que ver con incompetencia y corrupción que con la ideología que se profese. Con 6 millones no se puede hacer mucho, y con 12 poco más, pero no dudo ni por un instante que el mundo hoy sería un poco mejor si se hubiera tomado alguna decisión en esta línea.
Referencias
- http://www.eleconomista.es/andalucia/noticias/4134381/07/12/la-junta-pagara-12-millones-a-microsoft-por-piratear-sus-programas-cinco-anos.html
- http://www.openformats.org/es
- http://www.muylinux.com/2009/03/12/los-franceses-ahorran-gracias-a-ubuntu/
- http://alt1040.com/2012/03/munich-se-ha-ahorrado-4-millones-de-euros-tras-su-migracion-a-linux-y-openoffice