Una cartita que he enviado a algunos diputados hace poco, a uno se le atraganta ya tanta mierda y de vez en cuando la tiene que soltar en forma de prosa barata.
Buenos días, tardes o noches, según el momento en que lean esto.
Como recuerdo que hace un tiempo calificaron como correo basura miles de mensajes en los que una gran parte de la ciudadanía quiso expresar sus ideas y deseos a los políticos que "supuestamente" los representaban, y no tengo la certeza de que este texto vaya a ser leído más allá de las primeras líneas, aquí un resumen: Por favor, no traicionéis nuestra confianza destruyendo la separación de poderes, minando la libertad de expresión y dando poderes prácticamente judiciales a comisiones parcialmente formadas por miembros de la industria, claramente influenciados por sus intereses, y peor aun, no elegidos por los ciudadanos. Por que, seamos claros, eso forma parte, desgraciadamente, de la Ley de economía "sostenible" que propuso el PSOE.
Me llamo Andreu Correa Casablanca, soy estudiante de Licenciatura en matemáticas e Ingeniería informática, mi ideología no encaja con la de ningún partido, legal o ilegal, y no por ello soy un delincuente o un extremista. Hace poco leí que el consenso consistía en renunciar a algo que queremos a cambio de la renuncia por parte de nuestros oponentes a algo que ellos desean y nosotros no, no es la primera vez que lo oigo. No podría no estar de acuerdo con esta "definición", al menos no en su vertiente más superficial, pero quienes la usan para justificar el pisoteo que dan a los principios que dicen defender esconden tras sus palabras mucho más de lo que les oímos decir.
A lo largo del tiempo se ha hecho mucho por degradar lo que podría haber llegado a ser una democracia plena y relativamente justa. En primer lugar se impuso la dictadura del "discurso políticamente correcto", que se usa para que casi todo el mundo acabe por decir cosas que no piensa, y no decir lo que piensa. Entre los políticos eso sirve para engañar al ciudadano, entre los ciudadanos eso sirve para que no sepan cuantos son los que piensan tal o cual, se sientan aislados, y en última instancia no puedan unirse y conseguir lo que quieren. Pero eso, como muchas otras cosas, es una minucia si comparamos con muchas otras feas costumbres adquiridas. Sea como sea, volvamos al asunto del consenso: de alguna manera la idea de que el consenso es siempre deseable no es demasiado acertada, y no lo es porque no todo en política son asuntos subjetivos ligados a ideologías, hay decisiones de las que podemos medir objetivamente su utilidad o benevolencia comparada (con otras decisiones alternativas). Pero es que tristemente hace ya tiempo que hizo su aparición estelar el relativismo cultural, y el relativismo en general.
A veces es preferible pasar dos semanas más discutiendo sobre cómo hacer esto o aquello, para intentar convencer al oponente político o acabar por dejarse convencer, que llegar a un consenso prematuro en el que todos pierden. Lo que pasa es que eso requeriría mucha más sinceridad de la que hay hoy en día en el colectivo político, admitir que el adversario tuvo una idea claramente superior a la nuestra es lo mismo que admitir la derrota, y se acaban haciendo cosas como las que vimos hace poco con el asunto de la "Neutralidad de la red". A grandes rasgos, desde el PP se propuso que se legislara a favor de la "Neutralidad de la red" y dado que hoy en día es el gran enemigo a batir (el que tiene las de ganar en cuanto haya elecciones, sinceramente, no les guardo ningún aprecio), casi todos los partidos votaron un NO en bloque. Poco después se acabó volviendo a votar un SÍ claramente influenciado por las protestas que surgieron en y fuera de la red (aunque condicionado a lo que se diga desde arriba, en la Unión Europea) .
Continuando lo que decía, a veces, lo mejor es prolongar el tiempo de debate y perfilar, mejorar o rectificar las propuestas, pero como también dije, no en términos de recortes destinados al consenso, sino en términos de mejoras objetivas. Soy matemático, no político, pero he comprobado como muchas veces las "soluciones intermedias" son peores que los extremos, es fácilmente demostrable, es matemáticamente demostrable, y se ha demostrado ya más de una vez. Soy consciente de que no podéis dejar vuestra muleta del "extremismo", es una gran arma para desprestigiar, para usar falacias ad hominem, para hablar como sofistas de bajo rango, con ni mucho menos la gracia que tenían los contemporáneos de Sócrates. Sois expertos en uso de la falacia fácil, "falacia del punto medio" y "falacia ad hominem" son combinaciones típicas.
Bien, el caso es que yo, usando vuestros términos, soy un extremista, es más, soy un radical, pero no me dedico a quemar contenedores, ni a tirar piedras a la policía, ni a insultar a los inmigrantes ni pedir su expulsión, ni a promulgar forma alguna de violencia, me dedico a pensar, a escribir, a boicotearos explicando mis ideas a mis amigos y conocidos, y sobre todo, convenciéndoles, porque tengo la verdad de mi lado. Soy un pacifista radical, ecologista radical, un laicista radical, pero no ateo, ni tan siquiera agnóstico, sino escéptico profundo, y, si la palabra no hubiera perdido ya su significado por el mal uso que se le da en política, también un libertario radical, sin olvidar que no quiero tener ningún rey.
Muchos de vosotros situaríais mi postura en la izquierda más absoluta, próxima al anarquismo tal vez, o en su seno más seguramente. Y yo, si pudiera alzar mi voz al mismo volumen que la vuestra, si pudiera decir lo que pienso de eso a los que ya hubieran oído vuestra postura, tendría que decir que no, que estáis jugando otra vez a ser sofistas. Por que, desgraciadamente, la clase política ha conseguido simplificar in extremis la realidad en la mente de sus votantes, han instaurado la idea de la izquierda, el centro y la derecha, cuando es imposible encajar las ideologías mínimamente complejas en un espectro de una sola dimensión. Y no me extraña, sus beneficios obtienen, con tamaña simplificación es mucho más fácil manipular, es más fácil crear enemigos comunes, y llegar finalmente a sistemas vergonzosamente bipartidistas.
Pues bien, semejante izquierdista extremista está hoy pidiendo a unos cuantos diputados que no voten a favor de una ley que vulnerará el artículo 20.1b de la Constitución , un extremista, de esos que dan tanto miedo, de esos que siempre son acusados de querer destruir el "estado de derecho" está pidiendo a un respetable grupo de diputados que no sean ellos los que pisoteen la constitución que tanto defienden cuando salen en televisión (sin olvidar sonreír, importantísimo de cara a la opinión pública).
Pensad en futuro que depara a vuestros hijos, o mejor pensado, nietos. ¿Quien os asegura que seguirán teniendo el estatus económico que hoy día tienen vuestras familias? ¿Quien os asegura que el día que ellos tengan que decir lo que piensan no habrá nadie allí para callarles? De hecho es bastante probable que ese alguien esté allí si cuando tengáis la oportunidad de votar NO a esa ley acabáis dando vuestro voto al SÍ. No se puede admitir una ley que permita a empresas privadas interceder en la libertad de expresión, para eso están los jueces, para dirimir si se está incurriendo en delito y ordenar el cierre de las publicaciones en caso de considerarlo pertinente. Para eso se preparan durante años, y por algo se estableció la separación de poderes.
Sea como sea, tal vez algún día lo consigáis, tal vez algún día los que hoy estamos diciendo lo que pensamos acabemos por cansarnos. Lo dicho, buenas noches (para mí).
