Aun recuerdo la primera vez que usé eDonkey2000 cuando todavía era un niño, tuve muchas impresiones contradictorias. Por un lado me pareció algo excesivamente complicado… e incluso lento, pero por otro me atrajo muchísimo la idea de compartición. La descentralización que permitía era todo un hito, así como la menor dependencia de ciertas webs, empresas, o personas que se podía conseguir con él. En esa época no tenía ni pajolera idea ni de redes ni de informática en general (aunque sabía ya mucho más de lo que sabe la mayoría de la gente hoy en día, algo que me parece bastante triste). En el momento que apareció eMule ante mi vista salté inmediatamente a él porque era un software netamente superior, más manejable e intuitivo, y estaba por esa época iniciándome en el mundo del software libre.

Soy una persona que tiene mucha curiosidad por naturaleza, y casi siempre que me surge una duda voy presto a intentar resolverla, a buscar el dato que me falta en Internet. Pues bien, la tecnología P2P no escapó a mi curiosidad y me puse a investigar, descubrí las diferentes topologías de red, comprendí la razón de ser de las esperas (las puñeteras colas, la necesaria redundancia en las transmisiones de datos para reducir la tasa de errores.. etc) y muchas cosas más. Entendí entonces que la red ed2k no era lo suficientemente “buena”, que seguía habiendo una gran dependencia. En realidad la red e2dk es semi-centralizada… lo que quiere decir que precisa de servidores (aunque no sean fijos) para realizar las búsquedas y encontrar a otros contactos (más tarde pasaremos a describir los riesgos de la centralización). Durante mis tardes de “investigación” descubrí la red Gnutella (realmente descentralizada) y cuando me estaba planteando saltar los de eMule se pusieron las pilas y añadieron soporte para la red Kademlia (en realidad red Kad, basada en el protocolo Kademlia) que eliminaba la dependencia de servidores. Desde entonces sigo usando eMule… aunque ya seguiré con eso después.

Ahora vamos al quid de la cuestión. eMule se hizo muy popular en su momento, pero rápidamente fue desbancado por BitTorrent y otros del estilo basados en el mismo protocolo (uno muy popular es Ares, que tiene soporte para varios protocolos, en particular BitTorrent). BitTorrent es un protocolo que permite descargas ultrarrápidas sin necesidad de las típicas colas de espera, pero tiene como contrapartida la necesidad de unos servidores llamados trackers para poder realizar las busquedas (a grandes trazos). Después de eso la gente saltó directamente a las descargas directas (Rapidshare, Megaupload, etc) ya que las velocidades de transmisión de las redes actuales permiten descargar grandes bloques de información sin tener que hacerlo a lo largo de varios días, se puede hacer en una única sesión y sin tener que subir datos a la red (las velocidades de subida en España son muy bajas) y ahí está el gran error.

En redes descentralizadas como Kademlia las búsquedas son una tarea sencilla y el material persiste durante mucho tiempo, además éstas redes son resistentes a ataques, si se hace caer un nodo siguen funcionando como si nada hubiera pasado. En sistemas como BitTorrent las búsquedas se transforman en una tarea mucho más compleja y se empieza a depender de servidores, por lo que esas redes son vulnerables ante ataques realizados a nodos estratégicos de la red, también está el inconveniente de que el material desaparece muy rápidamente de la red. En el caso de las descargas directas el problema se torna aún más grande, los ataques pueden tener consecuencias mucho peores, no solo se dificultan las búsquedas al desconectar los servidores sino que además se imposibilita la descarga, además el material tampoco es que dure mucho en esos sistemas. Buscar material alojado en servidores es una tarea de chinos ya que no hay buenos buscadores especializados en eso.

Para que nos hagamos a la idea, los sistemas centralizados son tan débiles que no hace falta ni hacer caer el servidor, con que nuestro ISP bloquee su IP ya es suficiente. Se nos pueden hacer otras jugarretas, como limitar la velocidad de descarga (Parece que Telefónica ya lo está haciendo en algunos casos), registrar de forma mucho más sencilla quién se baja qué (lo que hace peligrar nuestra privacidad y nuestra seguridad jurídica también dependiendo de donde vivamos), etc.

Recientemente la tecnología P2P ha sufrido un “gran parón” (en cuanto a la compartición de datos, en otros ámbitos ha triunfado, como con Spotify), eMule hace mucho tiempo que no añade innovaciones (y nunca ha habido una versión decente de éste para GNU/Linux) y los pocos que tienen novedades son los clientes de BitTorrent… se debería incentivar el desarrollo de esas alternativas, añadiendo soporte para cifrado de las comunicaciones y otras mejoras de seguridad que permitan anonimizar las conexiones, así como mejorar los clientes para GNU/Linux y Mac, que siempre van a la zaga de los existentes para MS Windows. Existen alternativas realmente seguras tales como Freenet o GnuNet, pero casi nadie las usa y por el momento son extremadamente lentas (en parte debido a la poca gente perteneciente a esas redes, alcanzada la masa crítica la cosa sería diferente). Debemos adelantarnos a las leyes restrictivas que puedan aparecer en un futuro y tener a punto tecnologías que nos permitan evadir los sistemas de control autoritario que muchos quieren imponernos. Si no actuamos a tiempo podría llegar el momento en el que los sistemas de control consiguieran impedir la difusión de la tecnología que nos serviría para evadirlos, es una típica carrera de armamento, o levantamos unas buenas defensas o nos acribillarán.

Saludos!

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