Este mediodía mi hermano me preguntaba si me parecía bien que se ejerciera el proteccionismo en algunos países. La pregunta venía con trampa (a él, como a mí, no le gustan las respuestas simplistas, no valía un sí o un no, la respuesta tenía que venir acompañada de justificación... y por encima de todo, ser diferente a cualquiera de los posicionamientos típicos).
El asunto reviste de cierta complejidad. El proteccionismo tal y como se entiende hoy en día acostumbra a crear trabas económicas y provoca un descenso de la competitividad en los países que lo ejercen. Por otro lado, el libro comercio llevado a su extremo acostumbra a traernos situaciones como la que están viviendo actualmente los trabajadores de nuestros campos. Trabajan mucho y duro y luego no pueden vender sus productos porque existen empresas que importan productos vendiéndolos a precios bajísimos que revientan los precios de mercado. Estos precios tan bajos se consiguen gracias al empleo precario en condiciones de semi-esclavitud existente en otros países, por poner un ejemplo, la archicriticada China.
Así pues, los problemas que trae el libre comercio extremado son: ciertos negocios locales se tornan no rentables, por lo que desaparecen empleos, en ciertas regiones del mundo aparecen individuos que se enriquecen vilmente a costa de la semiesclavitud a la que se someten sus trabajadores, y... se contamina mucho más, pues el transporte de mercancías a lo largo de grandes distancias es áltamente contaminante.
Dado que los aranceles proteccionistas comportan otros problemas, se podría optar por una solución alternativa que no tendría nada que ver con la nacionalidad y no sería exactamente una solución intermedia a las otras dos propuestas, sería algo así como otra solución paralela.
¿A qué me refiero? Pues a imponer impuestos sobre las mercancías que dependerían de:
- distancias recorridas
- medios de transporte usados (no es lo mismo un avión que un tren, ni que un camión, incluso entre la misma tipología de transporte podemos encontrar modelos más eficientes que otros en términos energéticos)
Éstos impuestos no serían dependientes de fronteras e incluso se podrían aplicar a escala nacional, obviamente sólo deberían aplicarse en los casos que existiera producción local del mismo recurso que se importa. Los beneficios obtenidos serían una mayor protección para los productores locales y para el medio ambiente así como una disminución de la fricción entre los diferentes países (pues no serían las fronteras las que marcaran los impuestos aplicables). Ésta medida llevaría a un aumento de la competitividad en los sectores del transporte y de la fabricación de vehículos (pues serían más demandados productos eficientes).
Por otro lado, hay muchos detalles por especificar... por poner un caso, debería haber una distancia mínima que se pudiera recorrer sin pagar el susodicho impuesto, y luego habría que ver si se paga de forma exactamente proporcional al kilometraje o si se hace de forma discreta (un pago por... por ejemplo, cada 50 km). Otro detalle importante y deseable sería el pago del impuesto por tramos, es decir, que si un camión pasa por tres estados, pague impuestos a los tres estados por el tramo recorrido entre el punto anterior y el punto en el que se le ha reclamado el pago. El dinero desembolsado sería el mismo, pero se habría repartido de forma más justa y sobretodo, de forma no equivalente al proteccionismo actual. De hecho sería justo en el sentido de que, si el camión ha circulado 200 km por.. Francia, el país al que ha contaminado es claramente Francia (aunque a la larga eso afecte a todos los demás).
No tengo muy claro que ésto se vaya a hacer nunca, pero creo que es realmente deseable y que acabaría siendo una buena medida (aunque no tengo duda alguna de que muchos se quejarían). Saludos!