Mi primer día en Amsterdam, lluvia y nieve a partes iguales, aunque la primera deshace a la segunda... dejando una preciosa colección de charcos con los que mojarnos los pies (y congelárnoslos). Llegamos al albergue Anne Marie , buen sitio, acceso wi-fi "gratuíto" y una cocina para que nos podamos hacer nuestras cosillas sin tener que ir de restaurantes todos los días, por no hablar del gato naranja capado que se pasea por allí (bastante asustadizo por cierto) y que... ¡mierda! lo hemos dejado encerrado durmiendo en nuestra habitación...
Nota: se me ha acabado la batería del portátil... así que ya han pasado tres horas desde que me quedé sin batería :p (ahora vuelvo a estar en la habitación... y el gato ya ha desaparecido)
Resumiendo: hemos ido a comer a un restaurante italiano y nos hemos puesto las botas, bastante barato (en otros sitios nos pedían hasta el hígado como garantía para asegurarse de que pagaríamos), luego hemos ido a un coffe shop de eso tan populares en Amsterdam (se llamaba Dolphins) y yo he empezado a escribir ésta entrada apoltronado en una butaca bastante cómoda. No tengo mucho más que contar, y la verdad... si lo hubiera, no sé si lo contaría, me da mucho palo seguir escribiendo.
Ale, hasta otra.