Día gris

Abrió los ojos poco a poco haciendo un esfuerzo por despegar las pestañas, que no se querían abrir, y se quedó mirando el techo de la habitación. No tenía que nada que hacer aquel día, era domingo y no no había clases en la universidad. Sus amigos, por el contrario, estaban todos ocupados con sus parejas o familiares, y precisamente por eso no tenía nada planeado salvo explorar la biblioteca de su facultad en busca de libros que pudieran mitigar su aburrimiento crónico.

Todos los domingos desde hacía algo más de un año se levantaba pronto, como esperando así poder aprovechar mejor la jornada, desayunaba en poco más de cinco minutos y se montaba en su vieja bicicleta de paseo para bajar las empinadas calles que le conducían al vetusto edificio de ladrillos rojos que albergaba la biblioteca, el lugar que mejor conocía en el mundo.

Su vida se podía considerar solitaria, aunque él no lo fuera por naturaleza, pues pasaba casi todos los días solo, sin intercambiar más de cuatro o cinco palabras con la gente que encontraba durante el día. La razón, como casi siempre que alguien es solitario, es que era un chico tímido, y para acrecentar el problema, había marchado a vivir muy lejos de aquellos pocos con los que era capaz de sentirse bien. Todo por un sueño que nunca llegaba.

Sin nadie a quien contar lo que sentía o le pasaba por la cabeza, fue creando su pequeña burbuja en la que se aislaba del mundo para olvidarse de todo el sufrimiento que éste le causaba. De pequeño había sido un gran lector, pero hubo una época en la que estar enamorado se transformó en su estado natural, lo que le provocaba una grave disfunción en su capacidad de concentración, por lo que se abstuvo de tocar demasiados libros durante bastante tiempo. Eso había cambiado, no tenía a nadie en quien pensar, y nadie que pensara en él. Se sentía acompañado por los personajes de las historias, que absorbía con sus brillantes ojos, y solía pasar que se identificaba con ellos o con el autor de las obras. No necesitaba nada más, eso le bastaba para saber que no estaba sólo en el mundo.

Cuando entró por la puerta la bibliotecaria lo miró con cara de asombro, en realidad no estaba asombrada, lo veía casi siempre por allí, simplemente pasaba que pagó por una operación de cirugía estética que no dio los resultados deseados (por ella, por que más de una persona disfrutó al ver el cambio, pasó de ser la persona más indiferente del mundo a ser una mujer que se asombraba por todo!). Zack dejó un libro de Phillip Pullman en la mesa de recepción, lo había leído muchas veces ya, pero por alguna razón era de los pocos que le hacía soñar como cuando aún era un niño. Luego se encaminó hacia las estanterías para iniciar su rutinaria búsqueda, sin olvidar preguntar antes por las novedades de la semana.

Como casi siempre, no había ninguna novedad, en esa biblioteca no había espacio para muchos más libros, ni tampoco dinero para pagarlos. Su método de búsqueda era sistemático y exhaustivo, conocía perfectamente el ordenamiento de las estanterías, así que no había un sólo libro que, un día u otro, no fuera a ser revisado como posible candidato a una lectura por su parte. O al menos él creía que era imposible buscar de forma más eficiente en aquellos pasillos laberínticos.

Lo que se encontró aquel día fue que uno de los esqueletos de metal que sostenían aquellos montones de páginas había sido desplazado unos metros, dificultando el paso a todo aquel que quisiera cruzar por aquel corredor, pero mostrando a la vez una puerta entornada que se había escondido largo tiempo detrás de la estantería. No era costumbre suya romper la rutina establecida, pero la curiosidad pudo más que el deseo de llegar a la zona de la letra K.

La puerta daba a un pasillo iluminado por pequeños dispositivos de iluminación de emergencia, con los típicos leds de color rojo encendidos. Miró hacia el fondo para ver si podía distinguir algo, pero por mucho que se esforzó no alcanzó a vislumbrar nada, así que decidió adentrarse con la esperanza de encontrar algo misterioso y emocionante al final del camino.