La confianza en la economía ha aumentado a lo largo de este verano... ¿en base a qué? Todas las predicciones indican que irá a peor ¡incluso por parte del gobierno!
No queda duda alguna sobre los perturbadores efectos que pueden tener unas vacaciones sobre nuestro raciocinio colectivo... ¿o acaso no es cierto que tal confianza haya vuelto al pueblo llano? La verdad es que es dudoso, la “noticia” la emitía esta mañana la cadena televisiva Telecinco (propiedad de Berlusconi), y bien podría ser una maniobra de manipulación para que, efectivamente, esa noticia llegue a ser cierta lo más pronto posible. Por otro lado, si repasamos los periódicos y vamos directamente a la sección de economía podremos observar casi con toda seguridad curvas con pendiente negativa, numeritos de color rojo y malos presagios... o la gente no lee la prensa escrita y simplemente se limita a creer lo que se dice en las televisiones, o la gente es sencillamente estúpida (aunque lo primero también puede ser indicativo de lo segundo).
Si optamos por ser optimistas, sólo nos queda una opción: que nos intentan manipular sin ningún tipo de tapujo y no lo consiguen del todo (que no significa que no consigan algo, ojo) (el optimismo es referente a la inteligencia media de la población), si por el contrario somos pesimistas nos queda una opción claramente peor: la gente es estúpida, se lo cree todo, y la recuperación de la economía será más difícil todavía debido a ello.
Hace unos días vi un pequeño documental online creado por Annie Leonard, lo encontré a través de alt1040.com (vídeo), en él se hablaba sobre economía, ecología, sostenibilidad y sociedad. Dicho documental daba una versión interesante sobre el funcionamiento global de la economía, aunque centrándose en la economía de los EUA, mostraba muchas cosas que no nos gusta ver (pues es posible que acabemos con un ataque de remordimientos). Lo más curioso, y más instructivo, explicaba como se llegó al modelo económico actual, quienes lo propiciaron, y el por qué de todo ello.
Aunque es interesante que surjan iniciativas como la de esa mujer, no dejo de creer que se deberían llevar a cabo con mayor precisión y menos demagogia. Me explico: se dice que se han explotado ya un tercio de los recursos naturales disponibles del planeta... lo que, por suerte, no es cierto, se dice también que los envases tipo “tetra brik” no son reciclables, y aunque antes no lo eran y hoy en día tiene un coste considerable hacerlo, esa afirmación no deja de ser falsa. También se habla sobre los costes de los productos en el “primer mundo” y la inviabilidad de los precios bajos de que gozamos, explica la situación con un argumento sencillo y creíble: la externalización de costes, que en una pequeña parte es cierto (debemos reconocer que muchas veces no pagamos precios justos y que hacemos que otros paguen por nosotros lo que consumimos con su bienestar). El problema de su explicación es que lo reduce simplemente a eso, es extremadamente simplista y demagoga, no tiene en cuenta que las compras al por mayor son más baratas (por que liberan al productor del “riesgo” de no llegar a vender, la transmisión del riesgo se paga), o que el transporte de mercancías implica el transporte de toneladas de material, y que si fraccionamos los costes, transportar un juguete de China a los Estados Unidos tiene un coste ridículo.
Bueno, una vez criticado el documental, tengo que decir que casi todo lo demás está muy bien y vale la pena verlo para entender algunas cosas. Dicho esto, ¿por qué me enrollo tanto? Por que creo que, aunque salgamos de esta crisis sin cambiar el modelo económico actual ni un ápice, volveremos a tener crisis en menos que canta un gallo, y que para paliar la aparición de futuras crisis, deberíamos empezar a replantearnos la forma que tenemos (al menos en este país) de generar riqueza.
Desde los años 60 del siglo pasado España se ha transformado en un país de servicios, concretamente en un país dedicado enteramente al turismo. Este hecho ha traído muchas consecuencias: la destrucción de buena parte de nuestras costas, el auge del sector de la hostelería, y sin olvidar el auge (la burbuja) del sector de la construcción... pero también ha provocado que los sectores tecnológicos y científicos quedaran prácticamente en el olvido, y aunque no tiene nada que ver con el turismo (si no con el franquismo reciente y la idiotez persistente), la cultura generada en España ha sido claramente inferior (en cantidad, y posiblemente en calidad) a la generada en muchos otros países.
Los países más ricos del mundo son las potencias tecnológicas del planeta, ya sea con sus propios cerebros o importados, esas naciones son ricas por que han sabido aprovechar el potencial del intelecto humano. En contraposición, en nuestro país dependemos de la riqueza de los demás para persistir (y ser inteligente es casi equivalente a no tener un duro, la razón, los estudios universitarios no es que den muchas esperanzas de encontrar un buen trabajo)... si los países ricos entran en crisis... ¿quien nos viene a visitar y dejar su “precioso” dinero en nuestras arcas? Pero nos creemos muy listos, así que creamos dinero artificial de la nada, construimos casas como churros e inflamos sus precios mandando a tomar por saco las leyes de la oferta y la demanda... lo más normal del mundo: exceso de oferta ... con precios excesivos.
Antes la gente que podía, intentaba dar unos buenos estudios a sus hijos, todo el mundo quería que su hijos llegaran a ser personas cultas, pues se asociaba la cultura y los estudios a la vida burguesa, cómoda, tranquila, lejana a los problemas que a ellos los acuciaban, el sueño de muchos padres era que sus hijos llegaran a ser ingenieros.. o mejor: médicos, abogados, jueces... esas cosas. Ahora eso ha cambiado, la gente vive bien y por fin ha entendido que la profesión y el estatus social no lo es todo... o eso podría parecer si no nos fijáramos bien. Pues ahora los padres quieren que sus hijos sean futbolistas de éxito, destronen a Rafa Nadal, se dediquen a las motos, o vayan a la casa de Gran Hermano y se acaben liando con alguien de muchas pelas para luego poder ir a los programas del corazón y sacar en ellos todos los trapos sucios que hayan descubierto en una relación de semana y media (ahora ya no hace falta que el viejete se muera para heredar, la telebasura paga por anticipado).
Ahora mismo en Japón falta medio millón de ingenieros y científicos, en España estamos casi a la par, podríamos mejorar los procesos de producción agrícolas, investigar procesos de reutilización y reciclaje para depender en menor cuantía de importaciones de materias primeras y aligerar la carga de nuestros vertederos, mejorar los procesos de obtención de energías renovables, o mejorar la eficiencia de nuestras máquinas para que consuman menos energía, crear software y hardware, escribir libros, crear arte... en definitiva: crear, crear riqueza a partir de nuestro esfuerzo y no de la explotación y destrucción de la naturaleza... pero eso es demasiado cansado.
Y no es de extrañar que no podamos hacer nada de todo eso, en nuestras escuelas el nivel de la clase es el nivel del que menos sabe (va, me desfogaré, da igual que sean niños, del más retrasado mental), no existe la competitividad... a no ser que sea en el fútbol o en quien pega más fuerte al pobre chico al que sí le interesa aprender. Los niños no son castigados si se portan mal (es más, muchas veces se les premia), y los profesores reciben reprimendas de los padres cuando se les pasa la loca idea de imponer orden en clase durante un día estrés.
Pero los profesores no se salvan, la mayoría de ellos son incapaces de responder las preguntas de sus alumnos más “avanzados”, o bien no se esfuerzan nada en motivarlos para que aprovechen su potencial.. con su típico “Ya lo aprenderás cuando seas más grande”.
Dentro de poco habrá un montón de gente en el paro que no sabrá hacer prácticamente nada... salvo poner ladrillos unos encima de los otros o preparar cubatas ¿que pasará con ellos? Ah, muchos pensarán entonces “si hubiera estudiado...”, pero eran demasiado felices cobrándonos precios abusivos por trabajos mal hechos que no requerían ningún tipo de calificación. Y mientras tanto, científicos e ingenieros han estado cobrando sueldos paupérrimos, se les ha explotado (y se seguirá haciendo), pese al valor que estos podían aportar al tejido empresarial del país, asustando así a las nuevas generaciones... apartándolos de ese camino, perpetuando así el modelo que nos transforma en servidores de las otras naciones, en sus mayordomos y camareros... mientras ellos sigan siendo ricos.
La gente da la culpa de la crisis a los gobiernos, y es cierto que tienen gran parte de culpa, si no se hubieran cargado los sistemas de enseñanza, si se dedicaran a financiar el desarrollo y la investigación científica y tecnológica en vez de subvencionar a la deprimente industria del cine español para que se mantenga apoltronada en su gran sillón sin intentar hacer mejor las cosas... si se formara a la gente en las empresas para que no se perdieran millones de euros por culpa de sus malos hábitos informáticos... si se hiciera algo bien...
Pero la mayor parte de la culpa la tiene el pueblo (que no se queja.. y a su vez, tambien actual mal). En general (el/la españolito/a medio/a) no quiere aprender nada que no haya aprendido ya a los diez años o con su primer rollo de adolescente, no se adapta a los cambios, pasa casi la mitad de su tiempo libre mirando la televisión y no tiene más aspiraciones en la vida que tener una pareja y tantos bienes materiales como le sea posible (a veces aspiran a ser famosos... como sea). Esta población media a la que me refiero, y que por lo general se alza indignada cuando se destapa un caso de corrupción, no tiene reparos en hacer favoritismos a sus familiares si trabajan en la administración pública, en cobrar alquileres sin contrato, poner a trabajar chachas en sus casas sin pagarles la seguridad social, en no avisar al vendedor si les ha devuelto de más por error (y encima criticar a la buena persona que lo hace, tachándola de idiota), o en robar a lo bestia y sin remordimientos (tengo unos conocidos que me explicaban hace poco lo bien que se lo pasaron robando un banco público (banco de sentarse) para su jardín... :S).
Para postres, los jóvenes más disconformes con la situación actual, que podrían ser la punta de lanza de un movimiento refrescante para todos nosotros, no son tan listos como creen o querrían (o querríamos)... y en vez de dedicarse a trabajar por lo que (supuestamente) consideran su causa... se dedican a sus botellones impresionantes, mear las calles y quemar contenedores o cajeros... como si fueran baratos (al final quien paga es el pueblo) y nuestro mundo no estuviera ya suficientemente contaminado. ¿Qué coño nos pasa?